El agua y las áreas protegidas

© Luis Ángel / WWF-Colombia. 
Para Sergio Márquez la relación entre el agua y las áreas protegidas es como la importancia que tiene el viento para elevar una cometa. Pero eso no significa que las comentas sean la única manera de volar. Por eso, considera que “tampoco hay que pensar que la única estrategia para conservar sean las áreas protegidas, pero sí son una herramienta. La herramienta no es la que garantiza que las cosas se logren, pero son apoyos importantes. Es importante aprovechar esas herramientas, en la medida de lo posible, para garantizar cuando hay ecosistemas y recursos como el agua que son de importancia estratégica”.

Y es que pensar en áreas protegidas sin agua es, prácticamente, imposible. “No hay una sola área protegida que no tenga agua, pues el agua es el elemento del ecosistema que permite la vida”, explicó Claudia Sánchez, profesional especializada de la Dirección Territorial Andes Occidentales de PNN. “Ambas tienen una relación permanente, indisoluble; solamente que hay unas que albergan unos cuerpos de agua o unos nacimientos de agua que se vuelven absolutamente estratégicos, tanto a nivel nacional o de las ciudades principales como de un acueducto municipal, pues son claves para sus actividades productivas y el desarrollo de sus habitantes. Un área protegida sin agua no podría existir”.

Cornare, como autoridad ambiental de la región, tiene al momento 17 áreas protegidas y está trabajando en el proceso de declaratoria de tres más, entre las cuales está el bosque altoandino–páramo, donde el objeto valor de conservación será el agua. “El páramo es un área de recarga de agua. Específicamente, en nuestra jurisdicción, corresponde a la zona de los municipios de Sonsón, Nariño, Argelia y Abejorral, la cual baña dos vertientes: la de los ríos Cauca y Magdalena”, explicó Elsa María Acevedo, coordinadora del Grupo Bosques y Biodiversidad de esta corporación autónoma regional.

Pero ¿existen datos que demuestran el impacto de las áreas protegidas en la conservación del agua en la región? Según Acevedo, las mediciones de este tipo de datos en una de las acciones que está contemplando Cornare y, para ello, se requieren nuevos esfuerzos técnicos aunados con el trabajo con las comunidades que habitan dichas áreas. Al momento, esa información no está recopilada, pero ya existen investigaciones que sí demuestran los impactos de las áreas protegidas en los bosques del Oriente Antioqueño.

Por ejemplo, en un estudio realizado entre 2015 y 2017 (este último, en el que la Corporación declararon más áreas protegidas), se hicieron comparaciones de imágenes de satélite para ver qué tan efectivo fue el haber declarado esas áreas.

“El resultado fue que se incrementó el bosque. Esa es una primera conclusión bien interesante que muestra que sí ha servido declarar las áreas protegidas”, relató la funcionaria de Cornare. “Para el tema de mejoramiento de disponibilidad de agua es necesario implementar estaciones hidrológicas que midan los impactos de las áreas protegidas. Pero podría inferirse que, al aumentar la cobertura boscosa, es muy probable que aumenten la disponibilidad y la conservación del agua”, concluyó.

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